lunes, 6 de junio de 2016

La fábrica azucarera Ntra. Sra. Del Pilar, Motril (Granada).

Está ubicada dentro de la vega de Motril-Salobreña, y es el emblema por excelencia de la historia azucarera de Motril y toda la costa tropical. Actualmente se encuentra integrada dentro del perímetro urbano de la población.

Esta fábrica está considerada como el mejor ejemplo conservado de la ingeniería industrial del siglo XIX, ya que fue el máximo exponente de la industrialización en el valle del Guadalfeo, una zona que contiene la mayor concentración de restos fabriles y máquinas de vapor de Europa.

La primera factoría se construyó en 1882 bajo el diseño del arquitecto granadino Francisco Jiménez Arévalo, edificándose la casa y almacenes, y en 1883 las cuatro naves.
Las dependencias construidas nos remiten a un modelo de factoría-colonia característico del mundo azucarero. La tipología de sus naves industriales es el resultado de las ampliaciones, modificaciones y destrucciones realizadas a lo largo de un siglo.

Se compone de cuatro naves de la fábrica originaria, con alzado de tres plantas, la destilería, la cual se encuentra separada del cuerpo de la fábrica. El almacén de efectos, anteriormente capilla y caballerizas, presenta planta central y forma octogonal al que se le adosa otras edificaciones con planta rectangular. El almacén de azúcar, de forma rectangular. En su interior se levanta una segunda planta. Todas estas estas dependencias presentan cubiertas a dos aguas. La nave del tren de molinos, consta de una planta de grandes proporciones. La casa señorial y Dirección, presenta una planta rectangular con alzado de tres pisos, se encuentra adosada a las cuatro naves originales.

La Sociedad General Azucarera de España adquirió la factoría en 1928-29 y se procedió a una ampliación de su capacidad productiva con objeto de concentrar en ella toda la actividad azucarera de la Vega del Guadalfeo. Esto supuso la construcción de una nueva nave para el tren de molinos, nuevos sistemas de evaporación y turbinación y una nueva distribución interior del edificio. Como elementos más significativos de esta ampliación se encuentran la nueva chimenea y la nave de molinos. Posteriormente, después de 1940 se repararon y modificaron las cubiertas del edificio. Hizo su última molienda en 1984.

La fábrica cuenta con diez máquinas de vapor de distintas tipologías, datación y origen. De la modernización que se hizo en 1929 podemos resaltar un conjunto de máquinas de vapor, marca Fives-Lille, fabricadas en 1889, así como un molino de azúcar pilé de la misma marca y fecha, además del tren de molinos instalado por la firme Fives-Lille y accionado por dos gigantescas máquinas que construyen lo más avanzado en la tecnología del vapor.

El conjunto industrial destaca especialmente por su valor histórico y su singularidad arquitectónica. Aún quedan en pie las naves primitivas de 1882, la nave del tren de molinos, la chimenea (la primera hecha en hormigón de España), el edificio de la destilería, la casa señorial y el almacén de efectos.

Todas estas características, así como el “aceptable estado de la estructura del conjunto”, según el Patronato de Turismo, ha favorecido que la Asociación Española del Patrimonio Industrial y la Obra Pública la considere como el monumento industrial más significativo de Andalucía y como uno de los cinco más importante de España. También se ha nombrado Bien de Interés Cultural (BIC), ya que es el único ejemplo de Europa en el que se conserva maquinaria de esta época con patente francesa.

El estado de abandono en el que se encuentra no será un inconveniente para que en un futuro este recinto fabril se convierta en un museo dedicado a la fabricación del azúcar de caña, y de esta manera recuperar su pasado industrial.

A finales de 2015 se creó un plan director para convertir el recinto en varios núcleos museísticos, interiores y exteriores, con una zona de tienda, bar-cafetería temática en torno al azúcar, y de esta forma establecer un hilo conductor que permita al visitante recrear el proceso de elaboración, desde la llegada de la caña hasta que el azúcar que se almacena hecho polvo en sacos. Ya que, a día de hoy, solo una de sus naves se ha vuelto a reutilizar como sala de exposiciones.

A modo de curiosidad podemos decir que se utilizó como escenario para rodaje de la película “Cuba”, de San Connery, en 1979. Podéis verlo en el siguiente enlace: http://youtu.be/6BKOyfClMT4

+Info: 








































  









lunes, 30 de mayo de 2016

La fábrica de electricidad "La Aurora", Puente Genil (Córdoba)

El sector de la electricidad alcanzó gran desarrollo en Puente Genil contando a principios de siglo con tres fábricas de fluido eléctrico con aplicación al alumbrado público y particular fundada en 1897. En 1889, gracias a la dinamo instalada en 1888 en una casetilla, “la fábrica de harinas San Cristóbal” suministraba luz eléctrica a las calles principales de Puente Genil, a la C/Ancha y a la C/Don Gonzalo, viéndose beneficiado el Casino Liceo. En 1897 “La fábrica de luz La Aurora”, comenzaría a desarrollar esta labor utilizando las calderas de vapor, y convivieron ambas hasta su fusión.

La fábrica de luz “La Aurora” se sitúa en la C/ Jesús de Puente Genil, provincia de Córdoba. El conjunto industrial está formado por dos edificaciones y un patio central siendo los elementos más relevantes el edificio de acceso y la chimenea.
El edificio principal es de planta rectangular y su estructura responde a la tipología arquitectónica de vivienda adosada en hilera formada por planta baja más dos plantas con cubierta a dos aguas.

La fachada exterior está diseñada en estilo neomudéjar y construida con ladrillo visto de color claro, además también encontramos elementos propios de este estilo artístico como puede ser el alfiz de cada cuerpo, los arcos de herradura separados por columnas de forja con capiteles nazaríes, los arcos polilobulados, la forja calada, así como las pequeñas almenas escalonadas que rematan el edificio y que sólo se ven interrumpidas por el cuerpo triangular donde se encuentra el nombre de la fábrica en letras de bronce: “La Aurora, Sociedad Electricista de Puente Jenil”. Sobre este se sitúa una escultura de piedra de la diosa romana Aurora.

La distribución funcional del edificio se ha perdido con las transformaciones realizadas para el nuevo uso residencial al que está actualmente destinado, así como el mobiliario interior de la fábrica. Aun así, en su interior se conservan muestras de las columnas de fundición que sustentaban.

Su interior albergaba una máquina vertical de vapor 80 CV indicado y 65 efectivos, una caldera cuya superficie de caldeo fue de 61 metros cuadrados y una dinamo de 120 voltios.

El resto de maquinaria y material se contrató con la Compañía de Electricidad de Berlín. Tras la fusión con la Fábrica de San Cristóbal pasaría a ser la central de reserva de la nueva sociedad “La Alianza”.

La chimenea está situada en el patio interior de la fábrica. Estaba destinada a conducir a capas de aire superiores los gases producidos por la combustión de las calderas. Es de sección cuadrada y está construida en ladrillo.

La fábrica estuvo funcionando hasta el año 1963 cuando una gran riada dejó inundada la maquinaria de la antigua fábrica de luz. La panadería instalada en el conjunto industrial de la fábrica de harinas y electricidad La Alianza siguió en funcionamiento hasta el año 2006.

Las instalaciones de la antigua fábrica de electricidad La Aurora tienen un gran valor debido a varias cuestiones. Entre ellas en primer lugar, atendiendo a su valor histórico, la fábrica de electricidad La Aurora es un claro ejemplo del espíritu de la época que buscaba el progreso y el bienestar social. Esta mini central eléctrica, en su unión con la fábrica de harinas y de electricidad San Cristóbal, situó al pueblo de Puente Genil como el primer pueblo de Andalucía y el segundo pueblo de España con iluminación eléctrica tanto pública como privada.

En segundo lugar, atendiendo a su valor estético, es un ejemplo temprano de Regionalismo, que representaba la identidad arquitectónica española de principios del siglo XX.

Y, por último, por su valor tecnológico, ya que fue uno de los motores de gran desarrollo industrial que vivió el pueblo de Puente Genil desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.

La fusión en el año 1904 de las dos fábricas de luz, San Cristóbal y La Aurora se llamó La Alianza. Compañía eléctrica de Puente Genil”. La fábrica La Aurora estaría un funcionamiento hasta el año 1917 siendo desmontada en el año 1933.

Como ya hemos citado anteriormente, el edificio actualmente tiene un uso residencial.

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lunes, 25 de abril de 2016

La Cartuja-Pickman, Sevilla

En la ciudad de Sevilla ha existido una importante tradición alfarera, como recuerdan las santas patronas de la alfarería y de la ciudad, las mártires sevillanas del siglo III Justa y Rufina.

En el año 1822 Charles Pickman, procedente de Liverpool, llega a Cádiz para continuar con el negocio iniciado por su hermano fallecido el año anterior, la comercialización de los productos fabricados en Inglaterra y que tenían buena salida en el mercado español de la época.

Desde principios del siglo XIX, la familia Pickman se dedicaba a la exportación desde Inglaterra de loza y cristal a España teniendo sucursales en las ciudades con el puerto de mar, a través de los que accedían más fácilmente al comercio con el interior.

Aprovechando la desamortización de bienes eclesiásticos de Mendizábal, en 1841 instaló una fábrica en el interior del monasterio cartujo de Santa María de Las Cuevas, hecho que vinculará los nombres de Pickman y La Cartuja de Sevilla hasta nuestros días.

Allí crea una fábrica de loza y porcelana china decorada a la manera inglesa haciéndose en poco tiempo la preferida por la clase acomodada, ya fuera para darle un uso particular, como para adornar alacenas de todo el mundo. Piezas que aún hoy día podemos encontrar en perfecto estado de conservación.

Nos encontramos, por tanto, en un período en que las aportaciones inglesas vinieron a cambiar en España el gusto de los objetos cerámicos, surgiendo una fuerte demanda de cerámica iglesia, más refinada, sobre todo en lo referente a piezas de vajilla y tocador.

Sin embargo, las crecientes dificultades que pesaban sobre la importación de loza inglesa – agravadas por la Ley de Aranceles – y el proteccionismo con que se favorecía el establecimiento de fábrica de loza, fueron razones que contribuyeron a que Charles Pickman decidiera fabricar los productos que vendía.

Al principio de su funcionamiento la fábrica se adaptó al edificio siendo respetuoso con el mismo, pero la demanda de producción de loza hizo necesario utilizar todos los espacios edificados. Será en este momento cuando se levanten los diez hornos de botella, tan característicos, de los que hoy día sólo quedan en pie cinco y unas cuantas chimeneas.

Desde la fundación de la fábrica en 1841, se implantaron procedimientos nuevos de origen extranjero que exigían plantas industriales tan diferentes como alejadas en concepción de los obradores cerámicos tradicionales de Triana, muy próximos al monasterio de La Cartuja. Charles Pickman estableció métodos fabriles novedosos como la importación de materias primas extranjeras, el empleo intensivo del molde, el uso de maquinaria especializada como los brazos mecánicos y las prensas de estampación para los decorados, el trabajo de operarios especialistas ingleses y toda la experiencia ceramista del fundador que supuso el éxito inicial de la fábrica.

La segunda mitad del siglo XIX fue el gran esplendor de Pickman S.A. ya que recibió numerosos premios y medallas de oro en exposiciones internacionales como la de París, Londres, Viena, Oporto, Sevilla, Bayona, Filadelfia, etc.

Un hito importante en cuanto al reconocimiento de la calidad de los productos elaborados por la fábrica se produce en el año 1871 cuando La Cartuja de Sevilla es nombrada Proveedora de la Casa Real por Amadeo I de Saboya quien concede posteriormente en 1873 el título de Marqués de Pickman al fundador, por su destacada aportación a los procedimientos industriales.

En 1899 la familia Pickman convirtió en sociedad anónima la empresa creada por Charles Pickman, y se convirtió a comienzos del siglo XX en la primera fábrica cerámica de España, algo que siguió siéndolo durante muchas décadas más. Su producción abarcaba una amplia gama de artículos: azulejos, ladrillos refractarios, sanitarios, pero, sobre todo, cerámica artística y loza doméstica.

A finales del siglo XIX empleaba 1200 obreros y obreras, y era la mayor del medio centenar de pequeñas fábricas y talleres cerámicos situados en la margen derecha del río Guadalquivir. Con sus doce hornos era también la de mayor capacidad entre las ocho factorías que se repartían el mercado español.

Las vajillas son el producto emblemático de La Cartuja, el cualno ha dejado de fabricarse nunca a lo largo de su historia. Se llegaron a producir hasta más de 60 tipos de vajillas y algunos modelos y motivos decorativos tuvieron tanto éxito que se han mantenido durante tantas décadas, que son una seña de identidad de la fábrica. El material usado en su fabricación fue la loza china opaca para las vajillas de más calidad y la loza de pedernal, más económica y resistente.

La Cartuja fue rehabilitada por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra con ocasión de la Exposición Universal de 1992.

Actualmente alberga el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, que comparte el espacio de La Cartuja, un área de 12 hectáreas con más de 35.000 m2 edificados, con la Universidad Internacional de Andalucía y el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo.

El conjunto documental de la Fábrica de Loza La Cartuja-Pickman, S.A. forma parte de la colección histórica del Museo Pickman declarada Bien de Interés Cultural en 1998.

En la actualidad la fábrica sigue produciendo en la localidad sevillana de Salteras.


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Santa Justa y Rufina























Capilla de Santa Ana

Capilla de Santa Justa y Rufina